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ARTISTAS INVITADOS /  ANTONELLA ZERBINETI

 ReVista OjOs.com     FEBRERO DE 2013

Foto: Sergio Trujillo Béjar

Antonella Zerbineti, Revista OjOs.com

ANTONELLA ZERBINATI

 

“Los autorretratos son la única forma en la que me reconozco porque en el autoerotismo no se puede engañar, “existen” con tanta profundidad que me impregnan y me vacían. Están iluminados por una verdad que se pierde nuevamente. Figuras llenas de energía impetuosa, enrolladas sobre sí mismas, ligeras, potentes y dramáticas; figuras al revés y rotadas, que desorientan, atraen y rechazan”.

 

Antonella la bella es una mujer erótica desbordada que plasma su cuerpo cotidiano en atmosferas ausentes de monotonía. Siembra la semilla del espíritu erótico en las mentes de los estúpidos que se avergüenzan de mostrar su sexualidad con premeditación y alevosía.

 

El erotismo es un comportamiento cultural penetrado por la simiente vivificante de la estética.

 

Su obra es su vida, sus autorretratos son un viaje por su lascivia loca en la que se articulan contorsiones corporales con gestos orgásmicos.

 

Figuras etéreas habitan superficies blancas, fantasmas gravitan espacios atmosféricos inseminados por éxtasis de ausencia que danzan a la medida del deseo. Acción sagrada de cuerpos y mentes imaginarias en la libido de una Venus del tiempo pletórica de espiritualidad erótica y carnalidad instintiva. Acciones, intenciones, estados de ánimo, que coexisten en un acto de entrega total constante. Regalo cotidiano para sí misma y para los amantes furtivos que gozan su pletórica confesión de intimidad.

 

Daphne y los Autorretratos son parte de una investigación que habla de hembras, criaturas incorruptas y violadas, tímidas y elusivas, pechos firmes y sexo expuesto.

 

Son el resultado de la introspección del choque entre el ser femenino y ser una mujer, la imperiosa necesidad de “ser real” y rellenar los espacios inhibidos que en íntimo carnal momento encuentran paz.

 

La expresión facial es intensa, nunca satisfecha, siempre en busca de paz.

 

El cuerpo parece estar sometido al gesto lascivo, pero no se abandona a él, mantiene un estado de tensión constante, un desafío a la decencia apenas oculta bajo la superficie.

 

La técnica de pintura nerviosa y voluble, etérea y densa, casi sincopada, subraya esta contradicción latente: acaricia y desflora los cuerpos, los hace voluptuosos y atractivos pero recelosos y hermosos al mismo tiempo.

 

Las carnalidades son de tonalidades rosadas suaves y opacas iluminadas con máxima saturación.

 

Las extremidades son ligeras y casi etéreas, permanecen ancladas a la dimensión terrena y humana gracias a la suavidad de las formas y el componente anatómico fuertemente enfatizado. Vírgenes cristianas, incorruptas en reposo venerable, implicadas en la transformación extática experimentada con la potencia de un orgasmo.

 

Las mujeres en las que la naturaleza humana se funde con un nuevo estado de divinidad.

 

Virgen, ménades y ninfas en frenesí, víctimas de la fuerza vital, hijas de Eva, Ishtar, a medio camino entre las Grandes madres, diosas benéficas y demonios aterradores, símbolos de la investigación en curso.

 

Equus

 

Este proyecto se centra en la observación directa del caballo en libertad que conduce a una representación del comportamiento y las actitudes espontáneas. Plasma la espléndida anatomía de grandes campeones de salto, seres alados que superan los obstáculos que se interponen a su paso. Hermosa imponencia, criatura inquieta, nerviosa, temblorosa con ojos y oídos atentos para escapar del horrible ser humano y descansar después de un agotador día. Hermosa imponencia.

 

Un homenaje a su fuerza, a su presencia, a su espíritu brioso y libre a pesar de la dominación que siempre lo ha acompañado por parte del hombre.

 

Mil y un caballos

 

La presencia del caballo se hace sentir muy hondo en nuestros sueños: no en vano el equivalente en inglés de lo que llamamos PESADILLA es NIGHT-MARE, la yegua de la noche.

 

Veloz o estática, como realidad muscular o como figuración mítica, la imagen del caballo se entreteje en la historia con las imágenes de los hombres. Las simbiosis que engendran determinan formas culturales y desenvolvimientos políticos, cambios económicos y alteraciones geográficas, científicas, religiosas, estéticas.

 

El caballo puede ser usado como símbolo de fuerza, de sojuzgamiento, de brutalidad, de guerra. O bien de sexualidad o de juego (el caballo es el único animal del ajedrez). También puede serlo de triunfo o de trabajo, de gracia, de libertad, de empuje o nobleza. El conquistador avasallante es –a su vez- el furor amansado, el domesticado -por-el-lomo-, el espoleado en los ijares.

 

Evocación en el lenguaje de potencia (“Caballos de fuerza”), de astucia (“Caballo de Troya”), de repetición compulsiva (Caballito de batalla”), en la pintura puede llegar a ser la representación del dolor de un siglo (Caballo del “Guernica” de Picasso), o del esplendor de otro (Caballo de “Las Lanzas” de Velásquez).

 

La obsesión de lo equino nos empapa. No es extraño entonces que insista y persista en aparecer en las artes visuales. Ya sea cuando actúa como alusión narrativa o simbólica, o bien cuando sirve como pretexto formal o gestual: en todo caso prestándose para la condensación expresiva.

 

Juan Manuel Lugo

Bogotá, diciembre de 1985

 

Tomado de la Carpeta Equus 2 Generaciones Carpeta de grabados. Edición de Fernando Guinard, 1985. Taller De-Mente Colombiano.

 

Artistas participantes:

Augusto Rendón, Juan Manuel Lugo, David Manzur, Jaime Rendón, Jaime Osorio, Gullermo Ovalle, Armando Villegas, Francisco Ruiz, Diego Pombo

(Italia, 1982).

Nació en Venecia y reside en Vicenza. Licenciada en Pintura y Dibujo Erótico de la Academia de Bellas Artes de

Venecia (2007).

En 2010 obtuvo una beca de la Academia de Bellas Artes de Varsovia para un curso de litografía y artes gráficas.

En la actualidad es profesora de Disciplinas pictóricas en la Escuela Secundaria de grado II y está constantemente activa como pintora y diseñadora. Mantiene una relación estable con la Academia de Bellas Artes de Varsovia. Después de la graduación inició una intensa experimentación artística con nuevos códigos técnicos y expresivos, se concentró en el drama que resulta de la combinación de la pincelada fina y monocromática con una fuerza gráfica y pictórica que muestra el desenlace orgásmico sin ningún tipo de pureza moral. Fuerza erótica al viento, volcán en erupción que vomita el fuego interno de la libido desbordada en su plena lujuria. Bellos autorretratos de libidinosidad extrema danzan suspendidos en el aire de la pintura con gestos y movimientos que envidiarían los teóricos del éxtasis.

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