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COLABORADORES / ÁNGEL BECCASSINO

 ReVista OjOs.com      DICIEMBRE DE 2011

Ángel, Beccassino, ReVista OjOs.com, El Espíritu Erótico XXI

EL ESPÍRITU ERÓTICO XXI

 

3. Su vía de acceso natural eran los ojos

Que abrían sus oídos y otras bocas

 

¿Dónde está Occidente en tanto? Escribe Gilles Lipovetsky en “La era del vacío”: “Al preconizar el cool sex y las relaciones libres, al condenar los celos y la posesividad, se trata de hecho de enfriar el sexo, de expurgarlo de cualquier tensión emocional para llegar a un estado de indiferencia, de desapego, no sólo para protegerse de las decepciones amorosas sino también para protegerse de los propios impulsos que amenazan el equilibrio interior. La liberación sexual, el feminismo, la pornografía apuntan a un mismo fin: levantar barreras contra las emociones y dejar de lado las intensidades afectivas. Fin de la cultura sentimental, fin del happy end, fin del melodrama y nacimiento de una cultura cool en la que cada cual vive en un bunker de indiferencia, a salvo de sus pasiones y de las de los otros. (...) El sentimentalismo ha sufrido el mismo destino que la muerte; resulta incómodo exhibir las pasiones, declarar ardientemente el amor, llorar, manifestar con demasiado énfasis los impulsos emocionales. Como en el caso de la muerte, el sentimentalismo resulta incómodo; se trata de permanecer digno en materia de afecto, es decir discreto”.

 

La ciencia pretende explicarlo todo: el proceso bioquímico de esa emoción erótica que nos desestabiliza comienza con la segregación de la feniletilamina, parecida a una anfetamina, que produce excitación. Luego viene la producción gonadal de estrógenos y andrógenos que aumentan el apetito sexual. La feniletilamina combinada con las dopaminas propicia cierta confusa euforia y la pasión emocional típica de los apasionados, y ese estado inicial se caracteriza además por la inhibición de sustancias cerebrales, como la serotonina, que había mantenido estabilizadas las emociones hasta ahí. Se desactivan entonces algunas regiones del cerebro, como la corteza frontal, implicadas en la lógica y el razonamiento. Y ahí se intensifican las emociones, y se desencadena un mecanismo adictivo en el que están involucrados nuestros opiáceos endógenos como la encefalina y las endorfinas que se liberan cada vez que sentimos placer, satisfacción y bienestar. Es la segunda fase bioquímica.

 

“El erotismo es hijo de la mirada y del intelecto, es un hecho profundamente intelectual”, dijo en alguna ocasión el cineasta Bigas Luna, aquel de “Jamón, Jamón”.

 

En la segunda mitad del siglo XIX el erotismo en Occidente se alimentaba de la represión, de esa moral victoriana que llegaba al extremo de cubrir las patas de sillas y pianos para evitar que pudieran evocar la imagen de las piernas femeninas.

 

Pasó el tiempo y con el siglo nuevo comenzó a correr el agua por aquí, se derramaron humedades varias por allá. Y de pronto, casi sin darnos cuenta, una nueva excitación de perlas y burbujas de alcohol desbordando toda prohibición pareció indicar que había quedado allá muy lejos el cuerpo de la Venus dormida de Giorgione, la blanca carne, la mano sobre el pubis escandalizando. Lejos los gritos por la Venus de Urbino que pintó Tiziano mirando fijamente a quien la observa, generando esa perturbadora intimidad. Lejos la rodilla a la altura del rostro en Danae, de Gustav Klimt. Y se fueron sucediendo la fiesta de París, la primavera hippie en San Francisco, Woodstock, Playboy, Penthouse, el carnaval de Río, Emanuelle y Bangkok.

 

Pero es enero 2004 y las alarmas de metales del aeropuerto de Atenas se activan ante el paso de una mujer británica de 40 años. Lleva un cinturón de castidad en acero que, según declara, su marido le obligó a colocarse durante sus vacaciones griegas en solitario.

 

La historia del erotismo en Occidente es la historia del arte. Los grandes mitos de la antigüedad, Venus, Andrómeda encadenada, Eva y la serpiente, San Antonio y las tentaciones, San Sebastián martirizado, Cleopatra y su gran boca, Magdalena, sirvieron para proyectar hacia el futuro como guías todas las orientaciones del deseo, de la heterosexualidad a la homosexualidad, el sadomasoquismo, el exhibicionismo, la decapitación… Belleza, muerte, orgasmo en los griegos, los romanos, los egipcios, los chinos, la gran India, Caravaggio, Cezanne, Picasso, Rodin, Courbet, Dalí, Warhol, Maplethorpe…

 

Pero hoy el erotismo occidental pasa por lo que ofrece Internet. El Consejo Nacional sobre Adicción Sexual y Compulsión de Estados Unidos dice que el cibersexo manda hoy porque “combina soledad, anonimato, fantasías e imágenes sexuales”. El informe anual de los condones Durex muestra que 31% de los jóvenes de menos de 16 años de todo el mundo ha practicado sexo por Internet o teléfono, porcentaje que en Estados Unidos ronda el 54%, en Gran Bretaña roza el 52%, en Canadá el 50%.

 

Y cuando el erotismo no está en Internet está en el comic, de los herederos de Crepax y Manara al manga, y está en algunas películas exportadas por Japón o China donde se mezcla erotismo y terror, y en los avisos clasificados del Village Voice ofreciendo asiáticas o latinas, o los de los diarios españoles que

describen:

 

Ligueros y tacones, colegiala, ropa especial... Te recibo vestida como quieras, me arrodillo y te lo hago hasta el final. Y luego seguimos hasta que no puedas más. Llámame… Vicky.

 

Ana, rubia espectacular, ojos azules, hago absolutamente de todo, con vicio máximo, sin condón, penetración salvaje; oral tragándomelo; beso negro, sucio y limpio; lluvia dorada en mi boca, coprofilia...

 

Me gusta gozar por delante y por detrás. Te recibo en minifalda, sin bragas. Puedo provocarte una erección aunque no quieras. ¿Nos masturbamos juntos? No te arrepentirás.

 

Travesti caribeña de escándalo, dotadísima, activa, todo. Aniñada, supertetas, miembro descomunal. Boquita insaciable. Un volcán. Desnúdame lentamente y descubrirás de mí lo más ardiente.

 

Y si no, está en los números telefónicos que marcas y te devuelven una voz latina que es como una lengua cálida, muy cálida que dice Hola, soy Marta y tengo mucho para hablar contigo y ponerte caliente: Te has comunicado con el número más excitante y hot de todos, sólo aquí podrás escuchar las fantasías más ardientes y además conversar con hermosas señoritas que desean conocerte. Cuando suene la señal serán dos dólares más tax el minuto..., y recibirás a cambio lo que más quieres, caliente y sucio, niño malo. Este es el mejor sexo por teléfono que puedes comprar. Quédate en la línea para el mejor sexo, el más caliente, el más sucio...

 

A partir de este punto puedes elegir entre una conversación con una virgen, recibir consejos para llevar una más placentera vida sexual, hablar con dos lesbianas y pedirles cosas, escuchar a una chica masturbarse, o a un hombre...

 

El que ha marcado escoge virgen, y comienza a calentársele la oreja: “No sé cómo contarte esto, porque no se lo he contado antes a nadie…, me da mucha pena…, soy virgen. Me gustaría satisfacerte, pero no se cómo… Nunca lo he hecho, tú sabes… Claro, sé que te gustaría verme las teticas…, son firmes, duras. Me gustaría que vieras cómo me acaricio los pezones… Se ponen duros, mmmmm…, me encanta. ¿Te gustaría hacerme cosas? ¿Te gustaría pellizcar mis pezones rosaditos? ¿La tienes dura ya? A todos mis amigos se les pone dura cuando se excitan. Me gustaría que estuvieras aquí, a mi lado, para poderte tocar eso con mi mano, sentirlo a través de tus pantalones… Ahhh... ¿Sabes que te siento? Te siento... Está cada vez más gorda, ¿no es cierto? ¡Dios mío! Cómo tragas saliva, hermoso… La tienes tan dura, y yo te la acaricio tan suavecito, tan despacito... ¿Vas a meterme eso? ¿O quieres que te la chupe? Claro, eso sí que lo he hecho antes. Ahhh..., puedo sentir cómo tus muslos se tensan. Así, cariño, cómeme la boca…”

(Diamante, Argentina, 1948). Realiza desde 1970 propuestas de arte mediante intervenciones en el espacio público, videoinstalaciones, videoesculturas, performances,

ensamblajes, collages, instalaciones fotográficas, happenings mediáticos. Escritor, músico, fotógrafo, periodista.

Ha realizado propuestas en galerías y centros de arte de Nueva York, Tokio, Buenos Aires, Río de Janeiro, Berlín, Bogotá, México, Barcelona, Quito, Medellín, Cali y otras ciudades.

Como fotógrafo tiene publicados seis libros, entre ellos Los Bordes de la Realidad (1983), Laberintos y Oráculos (1986, edición del Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá), Todo Beso es un Iceberg (premio Lápiz de Acero, Colombia, 2000), El Hígado del Circo un Espejo (II Bienal de Amor & Éxtasis, 77 Orgasmos/Reflexiones sobre el morir (Frank Laser, 2005). Como periodista ha sido corresponsal de medios gráficos iberoamericanos en Asia y Europa, cubriendo en Beirut, durante la década de los 80s, la guerra del Líbano, y en Colombia diversas alternativas de la violencia que vive el país.

Ángel Beccassino

¿Qué tan débil es tu mente?, 2010.
Fotografía.

Ángel Beccassino

Pequeño pero grande.
Fotografía.
100 x 70 cm.

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